Establece zonas libres de tecnología en tu hogar, como la mesa del comedor o el dormitorio, para fomentar conexiones reales.
"Siempre creí que el estrés era el precio del éxito. Aprender a parar y respirar me enseñó que la verdadera productividad nace de una mente tranquila, no de una mente ocupada."
— J. Martínez, Medellín